El compositor sueco Allan Pettersson, es uno de los más importantes en su país. Fue reconocido internacionalmente y sus sinfonías fueron apreciadas, difundidas y grabadas. Pero no vamos a mentir… Pettersson no es un compositor fácil de digerir; esto tal vez debido a que no tuvo una vida cómoda siendo hijo de un pa dre alcohólico y violento, llevando una infancia en la pobreza y posteriormente teniendo problemas graves de salud que lo llegaban a postrar en la cama durante largos periodos de tiempo. Así, encontramos en su música cierto pesimismo que no encontraremos en ningún otro compositor. Personalmente, describiría su estilo como un “post-Mahler” o tal vez un “post-Berg” (sin dodecafonismo), cargado de expresionismo moderno, recargado y abrasivo. Sus sinfonías (16 en total) son la médula de su obra y todas tienen su estilo (inconfundible) oscuro, complejo y devastador. A continuación una cita del compositor: “¡No soy un compositor! Soy una voz que grita amenaz...
Notas personales sobre música clásica. Un blog de JoelLo